Urueña, donde el libro es ley

Al noroeste de la provincia de Valladolid, a sesenta kilómetros de la capital, junto a la autopista A-6 que une Madrid con A Coruña se encuentra un pueblo de esos "diferentes"... Se trata de Urueña, y su nombre tiene subtítulo: "Villa del Libro". ¿Y por qué? Porque en esta pequeña y preciosa villa medieval de tan solo 180 habitantes hay más librerías que bares o casas rurales. Así de sencillo. Así de arriesgado.

En el año 2007 la Diputación Provincial de Valladolid decidió poner en marcha en Urueña un proyecto de Villa del Libro que ya había triunfado en otros pueblos europeos como Hay-on-Way (País de Gales, Reino Unido), Redu (Bélgica), Montolleu (Francia) o Bredevoort (Holanda). Su principal objetivo es dinamizar la oferta turística del pueblo a partir de la recuperación de los espacios públicos como lugares de compraventa de libros y la celebración de eventos culturales ligados a la literatura, como informan en la propia página web de la Villa del Libro

(www.uruena.ayuntamientosdevalladolid.es).

Y dicho y hecho. Urueña disfruta en su maravilloso entorno medieval (con muralla y todo) de más de una decena de establecimientos relacionados con el libro: El Rincón Escrito, Librería Alejandría, Librería Enoteca Museo del Vino, Alcuino Caligrafía&Arte, La Boutique del Cuento, Librería AlcaravánTaller de Encuadernación Artesanal, El Grifilm, Primera Página, La Bodega Literaria y Librería Páramo. Y eso sin contar con el Centro E-LEA Miguel Delibes (Espacio para la Lectura, la Escritura y sus Aplicaciones), el centro neurálgico de la cultura en Urueña, con un área expositiva y otra pedagógica, donde los 365 días del año se celebran actividades relacionadas con el mundo del libro. Urueña cuenta, además, con cinco museos, tres de ellos relacionados con el mundo de la música.

En un momento en que en España se están cerrando una media de dos librerías al día, Urueña es el ejemplo de que, si se hacen las cosas bien, la página impresa no tiene por qué estar abocada a un fallecimiento seguro. En Urueña, todas estas emocionantes iniciativas han conseguido que un pueblo de menos de doscientos habitantes reciba más de 40.000 visitantes cada año, lo que da idea de que los libros son ahora mismo la sangre que corre por las venas de esta villa medieval. Que cunda el ejemplo. No parece tan difícil.