El 30 de mayo de 1967 Editorial Sudamericana publicó en Buenos Aires “Cien años de soledad”, de Gabriel García Márquez, con una tirada inicial de ocho mil ejemplares. Fue un éxito inmediato. Desde entonces se han vendido 40 millones de ejemplares y ha sido traducida a 39 idiomas.

“GABO, AHORA LO QUE FALTA ES QUE SEA UNA NOVELA MALA”

LA HISTORIA DE LA HISTORIA

Cuando Gabriel García Márquez terminó de escribir “Cien años de soledad” se sintió vacío, fue “como si hubieran muerto mis amigos”, confesó el escritor años después a su biógrafo, Dasso Saldívar. Ese día Mercedes, su mujer, no estaba en casa; ninguno de sus amigos contestó al teléfono y no supo qué hacer con el tiempo que le sobraba; después de 18 meses de trabajo intensivo, durante los que no dejó de escribir ni un solo día, tuvo que “tratar de inventar algo para poder vivir hasta la tres de la tarde”.

Tardó 18 meses en escribirla, pero la historia –que iba a llamarse “La casa”– ya estaba ahí, incluso cuando escribió “La hojarasca” (1955), donde ya aparece Macondo. Era muy joven y sabía que no estaba preparado para escribirla. Todavía. Cuando se decidió ya había publicado tres novelas [“La hojarasca”, “El coronel no tiene quien le escriba (1961) y “La mala hora” (1962)] y el libro de cuentos “Los funerales de la Mamá Grande” (1962), con editoriales colombianas. Y las críticas habían sido excelentes... pero no las ventas. El escritor renunció a sus empleos (editor de las revistas “Sucesos” y “La Familia”, y redactor de frases publicitarias) para poder escribirla, y no entraba dinero en casa.

Durante los meses que García Márquez se encerró a trabajar, sobrevivir fue una odisea. Ya tenían a sus dos hijos. Mercedes Barcha tuvo que ir vendiendo hasta los electrodomésticos para llegar a fin de mes. “Oye, Gabo, ahora lo único que falta es que esta novela sea mala”, cuentan que dijo una vez acabada. No quedaba nada que vender, y en los últimos meses habían conseguido llegar a fin de mes fiados en las tiendas y aplazando el arrendamiento de la casa, en el número 19 de La Loma, en la colonia de San Ángel, Ciudad de México.

 

EL EDITOR

El primer editor de “Cien años de soledad”, Paco Porrúa, sólo necesitó leer el primer párrafo, la primera línea, para decidir su publicación con la Editorial Sudamericana, de Buenos Aires. Aunque García Márquez era un escritor desconocido en Argentina, la decisión fue fácil, porque ya había leído sus trabajos anteriores. Fue por recomendación de su amigo Luis Harss, que estaba escribiendo un ensayo sobre la literatura latinoamericana, y a quien el escritor Carlos Fuentes había pedido recomendar al escritor colombiano. Porrúa nunca pensó que el libro que estaba a punto de editar se convertiría en icono del boom de la literatura latinoamericana y del realismo mágico, en el fenómeno que es hoy. En realidad él quería reeditar las obras de García Márquez en Argentina, pero el escritor colombiano no disponía de los derechos. Eso sí, le ofrecía editar su nueva novela, que estaba a punto de terminar.

 

EL LIBRO

Pese a todo, no fue fácil. En agosto

de 1966, cuando García Márquez

y su mujer fueron a Correos para

enviar a Buenos Aires las 590

cuartillas escritas a máquina no

pudieron hacer frente al coste:

eran 82 pesos pero solo llevaban

53. Decidieron dividir el envío en

dos, hasta donde alcanzara el di-

nero. Por error, enviaron la se-

gunda parte del libro. No importó,

la editorial, entusiasmada, adelan-

tó el dinero. Lo demás es historia.

La primera edición de “Cien años de soledad” tuvo que salir con una portada improvisada de un diseñador anónimo de la plantilla de Editorial Sudamericana. El diseño se había encargado a Vicente Rojo y, aunque terminó el trabajo a tiempo, no llegó por problemas con el correo. Se tiraron 8.000 ejemplares de 351 páginas que se agotaron en tres semanas. En la actualidad es la edición más buscada por los coleccionistas. La segunda edición y las siguientes salieron con la famosa portada de Vicente Rojo, y su letra “E” al revés en el título. Cuentan que un librero se dedicó a corregir a mano la “errata” en las portadas de los ejemplares que iba vendiendo… Pero esa ya es otra historia.

En la foto de arriba vemos la portada de la mítica primera edición de "Cien años de soledad"; debajo, una divertida imagen del autor colombiano con la otra portada, la de la "E" al revés; y debajo de estas líneas, Gabo junto a Paco Porrúa, el avispado editor que tuvo muy claro que tenía una joya entre manos...

LA PORTADA DE LA “   ”

50º ANIVERSARIO DE "CIEN AÑOS DE SOLEDAD" (1967-2017)